mis piernas y mis pies son sus mejores confidentes.
Porque sólo ellos saben cómo continuar el paso
que el pañuelo trunca.
Pronunciar tu nombre
Deja que mis ganas te encuentren en medio de la oscuridad
Bendita la que en versos se confiesa
detrás de los recónditos de un velo,
la que empeña sus alas en un vuelo
de empinada belleza.
La que cuelga del techo de su pieza,
estrellas que recoge por el cielo,
la que besa con don de terciopelo
al niño que la besa.
Bendita la mujer de veintitantos
que traduce el amor al esperanto,
con precisos acentos.
La que sueña que en sueños se despierta
para abrirme la puerta
de los cuentos.
19/01/2008